Veo que me miras y miro que te veo en un constante asedio del que quisiera escapar para no ser demasiado obvia...aunque resultaría interesante serlo para que me notes aunque me cuestiono.
Es bueno cuestionarse pero con este tipo de intrigas prefiero mantenerme al asecho y observarnos desde lejos como si fuera alguien más en el juego que parece que jugamos.
Te escucho atenta y me encanta hacerlo y temo que cuando me escuchas en realidad me cuestionas -como todo lo que hago- quisiera y a la vez no que lo hicieras pero así es esto de conocer al otro.
No se que quiero pero se que te quiero en este momento y hablar contigo de tantas cosas que de pronto callo; de pronto me doy cuenta que sólo me encuentro rodeada de letras y palabras inconexas que pierden sentido en la inmensidad que representa el universo. El punto es insignificante frente a todo lo que tenemos de frente. NO SOMOS NADA y a la vez somos todo.
Creo que todo se agota poco a poco y nuevamente me encuentro frente a ti sin saber que de ser ni el que dirán pero dispuesta a conocerme a través de ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario